El “yo” que creemos ser (el personaje) sufre, porque trata de cambiar las cosas que aparecen en la “pantalla” de su vida,  y esto es algo imposible de cambiar.  El único poder que tenemos es reconocer que somos mente y que por tanto, tenemos acceso directamente al proyector que proyecta la película de nuestra vida en la pantalla.

Esto sí es poder. Es nuestro único Libre albedrío en esta experiencia que estamos teniendo. Podemos sustituir el proyector del ego , el cual nos muestra una película de sufrimiento, muerte y destrucción, y cambiarlo por el proyector de la mentalidad correcta del Espíritu Santo y del perdón, el cual nos muestra una película feliz y llena de amor.  Donde veíamos antes ataque, ahora vemos peticiones de amor. Donde veíamos antes personas separadas y distintas a nosotros, ahora vemos a todos por igual. Sí, en la forma parecemos diferentes, pero en contenido todos somos el mismo Ser:  El Santo hijo de Dios con un mismo propósito: perdonar esta experiencia de separación y recordar a Dios.

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