LECCIÓN 1 COMENTADA POR KEN WAPNICK

 

NADA DE LO QUE VEO EN ESTA HABITACIÓN [EN ESTA CALLE, DESDE ESTA VENTANA, EN ESTE LUGAR] SIGNIFICA NADA 

“La idea es mirar alrededor – sin juzgar – a estos objetos tan prosaicos de nuestro mundo: una mesa, una silla, una mano, un pie, un bolígrafo, una puerta, un cuerpo, una lámpara, un cartel, una sombra. Fíjate en cómo Jesús introduce a hurtadillas el cuerpo; la cuestión es darse cuenta de que normalmente pensarías que tu mano es más importante que un bolígrafo, o que tu cuerpo es más importante que una lámpara. No hay nadie que no crea eso. Por lo tanto, necesitas darte cuenta de cómo estás llegando a Un Curso de Milagros con un conjunto de premisas de las que ni siquiera eres consciente, una jerarquía de valores que tienes sobre el mundo. Por eso Jesús nos instruye en el texto:

“Aprender este curso requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas. Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje. Ninguna creencia es neutra. Cada una de ellas tiene el poder de dictar cada decisión que tomas. Pues una decisión es una conclusión basada en todo lo que crees. Es el resultado de lo que se cree y emana de ello tal como el sufrimiento es la consecuencia inevitable de la culpabilidad, y la libertad, de la falta de pecado.” (T-24.in.2: 1 -6)

Esta primera lección, que parece tan simple, si no ingenua si no la entiendes realmente, contiene el sistema de pensamiento completo de Un Curso de Milagros. No hay diferencia entre ninguna de las cosas en este mundo. Todas son iguales porque todas son parte de la ilusión, reflejando el mismo sistema de pensamiento de separación, que en sí mismo es irreal. Como sabes por tu estudio del texto, la primera ley del caos, el fundamento del sistema de pensamiento del ego y del mundo, es que hay una jerarquía de ilusiones (T-23.II.2:3). Si creo que mi cuerpo o mi mano es más importante que una lámpara, estoy diciendo claramente que hay una jerarquía de ilusiones. De nuevo, sería difícil, si es posible, encontrar a alguien en este mundo que no comparta la creencia en esa jerarquía, o que incluso piense en ello como un problema. Por lo tanto, si piensas seriamente en esto, te quedará claro que toda tu vida está basada en una mentira – la primera ley del caos que dice que hay una jerarquía de ilusiones.

Saltamos al párrafo 3:

(3:1-2) «Observa que estas expresiones no siguen ningún orden determinado, ni hacen distinción entre la clase de cosas a las que se aplican. Ése es el propósito del ejercicio.»

Esto no quiere decir que debas renunciar a tu inversión en tu cuerpo o en tu mano. Más bien, el propósito de estas reflexiones es ayudarte a ser consciente de cómo, incluso en este nivel tan básico, estás reflejando el sistema de pensamiento del ego. Estas lecciones son humillantes si piensas profundamente en ellas, porque te ayudan a darte cuenta de lo mucho que tu vida va en contra de todo lo que Un Curso de Milagros está enseñando. Esto significa que hay una parte de ti que no quiere aprender este curso, porque hay una parte de ti que no quiere renunciar a su vida. No quieren andar por ahí creyendo que tu mano es tan insignificante como una pluma, porque crees que hay un cuerpo que es real, y que tú estás verdaderamente aquí en el mundo. Si crees esto, como todos nosotros hacemos, no puedes creer en la realidad de Dios. En otras palabras, la primera parte del libro de ejercicios tiene como propósito, como se nos acaba de decir, deshacer la forma en que percibimos y pensamos. Esto establece el tono de lo que seguirá.

(3:2-4) «Ése es el propósito del ejercicio [que no demos cuenta de que no hay diferencias]. La afirmación debe aplicarse sencillamente a cualquier cosa que veas. Al practicar con la idea del día, hazlo con total imparcialidad.»

Eso es lo que significa «generalizar». Obviamente Jesús no espera que practiquemos este ejercicio con total indiscriminación; si pudiéramos, no necesitaríamos estas lecciones. La idea es ser conscientes de cómo «no» lo practicamos en nuestras vidas, incluso cuando lo intentamos específicamente. Por lo tanto, al hacer esta lección, deberías pensar si realmente estás listo para decir que “esta mano es tan insignificante como una pluma”. Y si crees que piensas que son iguales, toma un bolígrafo y rómpelo, y luego tu mano y rómpela. De repente te darás cuenta de que crees que hay una diferencia real. Esto ciertamente no es para hacerte sentir culpable, sino para ayudarte a darte cuenta de tu inversión en la identificación con el sistema de pensamiento de separación.

(3:5-7) «No trates de aplicarla a todo lo que se encuentre dentro de tu campo visual, pues estos ejercicios no deben convertirse en un ritual. Asegúrate solamente de no excluir nada en particular. Desde el punto de vista de la aplicación de la idea, una cosa es igual que cualquier otra.»

Sería muy fácil ir alrededor de todo en el cuarto y mirar diferentes partes de tu cuerpo y decir: “Esto no significa nada”. Pero entonces sólo lo haces como un ritual. Básicamente, un ritual cumple con la función de dejarte inconsciente (de que pierdas la conciencia de que eres una mente), que es la razón por lo que a la gente le gusta hacer rituales. Una amiga dijo una vez que le gustaba rezar el rosario porque no tenía que pensar. Simplemente lo haces. Jesús te está diciendo que «no» hagas eso con este libro de ejercicios. No lo conviertas en un ritual. Los rituales están diseñados para mantenerte «insensato» (alejar de tu conciencia el hecho de que eres una mente). Este es un curso cuyo propósito es que recobres la conciencia de que eres una mente. Volveremos repetidamente a este tema del peligro potencial de los rituales.

Es fácil aquí en esta lección y a estas alturas pasar por alto el hecho de que Jesús está siendo “astuto y bastante sigiloso”. Parece que nos está diciendo que esta idea es sólo para esta lección. Lo que «no» nos está diciendo es que Un Curso de Milagros en sí mismo se basa en este principio!

(4) «Las tres primeras lecciones no deben hacerse más de dos veces al día, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche. No deben pasar de un minuto más o menos, a no ser que eso cause una sensación de premura. Una cómoda sensación de reposo es esencial.»

Al hacer estas lecciones deberías sentir que Jesús te está diciendo: “Esto debe hacerse de una manera gentil y amable. No te crucifiques con ellas. No intentes hacerlas de maneras perfectas. No te sientas culpable cuando «creas» que has fallado. No conviertas tu práctica en un ritual obsesivo. Deberías sentirte a gusto con estos ejercicios”. Su gentileza se convierte en uno de los principios significativos del libro de ejercicios, y la integración de esta gentileza en nuestras propias vidas es una de las lecciones más importantes que podríamos desear aprender. Encontramos en Jesús mismo maravilloso modelo de amabilidad y de gentileza.”

~ Del libro “Viaje a Través del Libro de Ejercicios de UCDM” por el Dr. Kenneth Wapnick. Traducción al Español por Alfonso Martínez.

 

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