«Por encima de todo quiero ver.» (Lección 27)

 

 

“Esta lección y la siguiente forman un dúo: “Por encima de todo quiero ver” y “Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera”, y seguir avanzando en nuestro aprendizaje, volviendo al tema de la motivación. Los maestros reconocen que el rasgo más importante que desean ver en sus alumnos es el «deseo» de aprender. Sin esa motivación, «nada» ocurrirá en el aula. Del mismo modo, los terapeutas no pueden ayudar a sus pacientes a menos que estén motivados a cambiar. Por lo tanto, tenemos que «desear» aprender lo que Un Curso de Milagros nos está enseñando, de lo contrario, incluso el mejor maestro del mundo fracasará. Deseamos aprender el curso de Jesús porque ello nos hará felices. Para hacer esto, Jesús primero tiene que convencernos de que no somos felices ahora. Su necesidad se expresa muy bien en la apertura de “El alumno feliz” en el texto:

“El Espíritu Santo necesita un alumno feliz en quien Su misión pueda llevarse a cabo felizmente. Tú que eres tan partidario de la aflicción, debes reconocer en primer lugar que eres infeliz y desdichado. El Espíritu Santo no puede enseñar sin este contraste, pues tú crees que la aflicción es felicidad. Esto te ha confundido tanto, que te has empeñado en aprender a hacer lo que nunca podrás hacer, creyendo que si no aprendes a hacerlo no serás feliz.” (T-14.II.1:1-4)

Ahora a la lección en sí:

(1:1-4) «La idea de hoy expresa algo más fuerte que una simple resolución. Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos. Quizá te sientas indeciso con respecto a si usar esta idea o no, debido a que no estás seguro de si eso es lo que realmente quieres. Eso no importa.»

Jesús no espera que nadie realmente diga de corazón estas palabras. Si renunciamos al juicio y elegimos la visión, es porque hemos optado por abandonar nuestra inversión en el especialismo, lo que para el ego significa que nos estamos dejando desprotegidos y abriendo nuestros flancos para el ataque. El ego nos advierte que sin el especialismo no podremos tener defensa alguna en contra de nuestro vacío y carencia interno, y que nos volveríamos vulnerables al mundo hostil a nuestro alrededor, empecinado en nuestra destrucción.

(1:5) «El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea sea completamente verdadera para ti.»

Jesús está dejando en claro, como lo hace a lo largo de Un Curso de Milagros, que esto es un proceso. Por lo tanto, no espera que repentinamente soltemos la mano del ego y que tomemos la suya. Pero él quiere que lleguemos a entender lo que esta elección implica, y así sepamos en lo que estamos madurando.

(2:1) «Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver.»

El tema del sacrificio aparecerá más adelante en las lecciones. Para el ego, ver a través de la visión de Cristo es sacrificar nuestra identidad personal, que se basa en la separación y el juicio, el miedo y el odio. Desde el punto de vista del ego, el sacrificio está definitivamente involucrado si hemos de sobrevivir: o sacrificamos nuestra felicidad y placer para expiar por los pecados del pasado, o sacrificamos a otros para que seamos felices y estemos en paz. De cualquier manera, alguien tiene que perder para que otro gane, el principio del ego de «uno o el otro». Las siguientes líneas proporcionan la respuesta del Espíritu Santo a este principio de sacrificio:

(2:2-5) «Si te sientes incómodo por la falta de reserva que esta idea entraña, añade:

La visión no le cuesta nada a nadie.

Si el temor a perder algo aún persiste, di además:

Tan sólo puede bendecir.»

Jesús nos está instando a que reflejemos nuestra motivación más profunda de aprender intentando recordar la lección con la mayor frecuencia posible a lo largo del día. Tiene que ser observado aquí, y repetido una y otra vez, que no es un pecado si nos olvidamos. De hecho, tal olvido nos proporciona información muy útil sobre nosotros mismos. Si realmente queremos aprender este curso, primero debemos entender la enorme «resistencia» que tenemos a aprenderlo. A menos que podamos deshacer esta resistencia, en última instancia, nacida de nuestro miedo a perder nuestro yo, vamos a estar constantemente fallando en nuestro proceso de aprendizaje. El primer paso en este proceso del deshacimiento es tomar conciencia del problema. Sólo entonces puede el problema ser verdaderamente atendido y superado.

(3) «Necesitas repetir la idea de hoy muchas veces para obtener el máximo beneficio. Se debe repetir por lo menos cada media hora, e incluso más si es posible. Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos. Se recomienda que al despertarte o poco después, establezcas un horario fijo según el cual vas a repetir la idea de hoy, y que, trates de adherirte a él durante todo el día. No te será difícil hacerlo, aun si estás conversando u ocupado en otra cosa cuando llegue el momento de repetirla. Siempre se puede repetir una frase corta silenciosamente sin que ello interfiera en nada.»

Pero Jesús conoce muy bien a su audiencia, y por eso nos habla gentilmente. Por un lado, él hace un llamado a nuestra motivación de aprendizaje, expresado en la recomendación de que incrementemos la práctica; y, por otro lado, nos recuerda que «no» nos sintamos culpables cuando tengamos resistencia, como leemos ahora:

(4:1-5) «Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acordar [de la lección del día]? ¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? Si contestas una de estas preguntas habrás contestado la otra. Probablemente te saltarás algunas prácticas, o tal vez muchas. No dejes que eso te perturbe, pero sí trata de adherirte al horario establecido de ahí en adelante.»

Así, Jesús nos está diciendo que no nos sintamos culpables cuando nos olvidemos. Él sabe que nos olvidaremos. Pero nos está diciendo que cuando recordemos que hemos olvidado, al menos intentemos entender el «por qué» olvidamos: no estamos completamente seguros de desear aprender este curso. Una parte de nosotros por supuesto que sí, de lo contrario no lo estaríamos haciendo. Sin embargo, hay otra parte que tiene serias reservas acerca de continuar en este camino. Nuestra identificación con el ego y su sistema de pensamiento de separación y juicio es aún sumamente fuerte.

(4:6) «Si sientes que una sola vez durante todo el día fuiste completamente sincero al repetir la idea de hoy, puedes estar seguro de que con ello te habrás ahorrado muchos años de esfuerzo.»

En el texto, Jesús hace referencia a ahorrarnos miles de años (por ejemplo, T-1.II.6: 7). Incluso si sólo puedes ser sincero una vez durante el día, eso ya ha logrado mucho. Es útil recordar que el tiempo lineal es una ilusión, y dado que nuestra existencia misma se encuentra predicada sobre la realidad del tiempo y el espacio, es imposible que entendamos la verdad de esta última declaración. Afortunadamente, nuestro entendimiento no es necesario, únicamente lo es nuestra pequeña dosis de buena voluntad (T-18.IV.7: 5-6).

En la siguiente lección, Jesús expande estas ideas.”

~ Del libro “Viaje a Través del Libro de Ejercicios de UCDM” porel Dr. Kenneth Wapnick

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