«Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor.» (Lección 284)

 

 

“Esta es otra lección importante, por su concisa descripción del proceso de aprendizaje de Un Curso de Milagros. El tema de la lección recuerda a la Lección 281: “Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño.” Esto se desarrolla aún más, haciendo hincapié en el aspecto de la decisión: Dado que estos pensamientos hirientes fueron elegidos por mí, ahora puedo elegir – es decir, decidir – cambiarlos.

(1:1-4) «Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño.»

La pérdida, la aflicción, el dolor y el sufrimiento son inventados. Como vimos en la lección 187, podemos reírnos de la enfermedad, el hambre, la pobreza, y la muerte. Nos reímos, no porque nos estemos burlando de nosotros mismos o de otros que sufren, sino por la tontería de creer que una parte de Dios podría desprenderse de Él y por lo tanto sufrir. Nuestra risa gentil refleja la Expiación que dice que la separación nunca ocurrió, y es importante reconocer nuestra profunda inversión en el dolor y la pena, porque esto demuestra que tenemos razón y que Jesús nos ha mentido. Su respuesta, sin embargo, es que en el fondo no creemos esto, y ahora describe el proceso de nuestra llegada a esta verdad:

(1:5-6) «Ésta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad.»

Jesús traza el curso del proceso de cada estudiante. Primero leemos las palabras y las decimos una y otra vez, luchando por entenderlas. Seguidamente, intentamos aceptar su verdad – tal vez son verdad, pero no todo el tiempo – e incluso si creemos intelectualmente que son verdaderas, nuestra vidas cotidianas ciertamente no demuestran esa creencia. Sin embargo, Jesús entiende que no vamos a aceptar esto de inmediato, ya que es un proceso que abarca muchos, muchos años, y no simplemente días o meses. De hecho, la verdad del Curso va directamente contra de todo lo que creemos y defendemos como entidades separadas. Por lo tanto, se requiere mucho tiempo y trabajo duro para admitir con gratitud -aunque sea a regañadientes al principio- que estábamos equivocados en todo, especialmente en la persona que creemos ver en el espejo de nuestro baño cada mañana. Cuando finalmente aceptamos nuestro error – y Jesús no quiere decir mera aceptación intelectual – estamos en el mundo real, porque hemos aprendido todo lo que nuestro maestro puede enseñarnos.

Ahora Jesús vuelve al mensaje de la lección:

(1:7-8) «Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas.»

Reconociendo nuestro miedo, Jesús nos pide que practiquemos con este pensamiento, porque la verdad es aterradora para nuestros egos separados. Una vez más, él no espera que aceptemos su lección sin reservas, pero nos está pidiendo nuestra pequeña dosis de buena voluntad de ser enseñados.

(2) «Padre, lo que Tú me has dado no puede hacerme daño, por lo tanto, el sufrimiento y el dolor son imposibles. Que mi confianza en Ti no flaquee hoy. Que acepte como Tu regalo únicamente aquello que produce felicidad y que acepte como la verdad únicamente aquello que me hace feliz.»

El regalo de Dios es el principio de Expiación – Su Amor permanece intacto, y nosotros, Su Hijo, somos curados y restaurados a la conciencia de nuestra plenitud.”

~ Del libro “Viaje a Través del Libro de Ejercicios de UCDM” por el Dr. Kenneth Wapnick.

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