«Hay otra manera de ver el mundo.» (Lección 33)

 

 

(1:1) «Lo que se intenta con la idea de hoy es que reconozcas que puedes cambiar tu percepción del mundo tanto en su aspecto externo como en el interno.»

Podemos efectuar este cambio de percepción porque hay algo dentro de nuestras mentes a lo cual podemos acudir para lograr un cambio significativo. Este “algo” es el «tomador de decisiones»; el único aspecto de nuestro sueño en el cual podemos encontrar una verdadera elección. No es necesario cambiar nuestras percepciones externas, sino la percepción interna de nosotros mismos: o bien somos los hijos de Dios o los del ego; es nuestra realidad la Unicidad inmutable de Cristo, o la cambiante individualidad de la separación; ¿es nuestro maestro el Espíritu Santo o el ego? En otras palabras, esta otra manera de ver el mundo comienza en nuestras mentes, con nuestra elección de cuáles ojos vamos a elegir para ver: la visión o el juicio.

(1:2-2:2) «Deben dedicarse cinco minutos completos a la sesión de práctica de por la mañana, así como a la de por la noche. En estas sesiones debes repetir la idea tan a menudo como te resulte cómodo, aunque es esencial que las aplicaciones no sean apresuradas. Alterna tu examen entre tus percepciones externas e internas, de tal forma que el cambio de unas a otras no sea abrupto.

Mira simplemente de pasada al mundo que percibes como externo a ti. Luego cierra los ojos y examina tus pensamientos internos de la misma manera. Trata de ser igualmente desapegado con ambos, y de mantener ese desapego cuando repitas la idea en el transcurso del día.»

Jesús hace aquí lo que hemos visto antes. Toma un éxito de taquilla de un tema pero no lo discute mucho en la lección actual porque lo retomará de nuevo en más profundidad más adelante. Por ejemplo cuando nos dijo, “no soy víctima del mundo que veo” si te das cuenta esta es una idea muy potente y rompedora, pero fue tratada muy brevemente en esa lección. Lo mismo con “Nunca estoy disgustado por la razón que creo” tampoco se discutió en mucho detalle en la lección en sí, pero la idea regresará nuevamente más adelante. Y aquí pasará igual, Jesús simplemente introduce el pensamiento de que hay otra manera de ver el mundo, y luego se enfoca en la igualdad de nuestros pensamientos internos y el mundo que percibimos afuera. Esta verdad es la base para la «otra manera de ver el mundo».

Es importante también que le prestemos atención a un aspecto fundamental que va a ser traído a colación en los párrafos siguientes y que aparecerá una y otra vez en todas estas lecciones – y esto es aplicar el pensamiento del día «durante todo» el día, especialmente cada vez que seamos conscientes de estar perturbados, angustiados, deprimidos, etc.

(3-4) «Las sesiones de práctica más cortas se deben hacer tan frecuentemente como sea posible. La idea de hoy debe aplicarse también de inmediato, de surgir cualquier situación que te tiente a sentirte perturbado. En estas aplicaciones, di:

Hay otra manera de ver esto.

Recuerda aplicar la idea de hoy en el momento en que notes cualquier molestia. Quizá sea necesario sentarte en silencio un minuto más o menos y repetir la idea para tus adentros varias veces. Cerrar los ojos probablemente te ayudará en este tipo de aplicación.»

Estos ejercicios están destinados a ser prácticos y útiles. Jesús no está simplemente presentándonos un conjunto de principios metafísicos para que los lleguemos a dominar intelectualmente. Él nos está entrenando para estar cada vez más conscientes y vigilantes a medida que avanzamos en nuestro día. Tan pronto entonces como seamos conscientes de estar angustiados, molestos, deprimidos, furiosos, asustados o culpables, rápidamente acudiríamos a él y le diríamos: “¡Ayuda!” Incluso si no podemos decir nada más, al menos podemos reconocer que hay otro pensamiento en nuestras mentes, otro maestro que podríamos elegir. Incluso si no elegimos a ese maestro en este momento, al menos sabemos que él está ahí.

El punto es que te acostumbres a reconocer que si te sientes separado de alguien o algo, sepas que ese sentimiento proviene de tu ego. No tienes que ir más lejos. Al ego le encanta que seas indulgente con los pensamientos de victimización: que los justifiques y los refuerces, que encuentres aliados que estén de acuerdo con tus percepciones erróneas. Tan pronto como tu sientas surgir una sensación o sentimiento de victimización, intenta pensar en la lección, cualquiera que sea la lección para ti ese día; realmente no importa cuál, ya que su contenido es el mismo. Si estás trabajando con la lección de hoy, tan pronto como sea posible después de sentirte separado o víctima, dí: “Puedo ver esto de otra manera”. Si no puedes hacer nada más, al menos estás manteniendo la puerta abierta, al recordarte de que hay otro sistema de pensamiento o maestro que puedes elegir, pero debido a que tienes tanto miedo, preferirías tener la razón y permanecer miserable que estar equivocado y ser feliz (T-29.VII.1:9). Sin embargo, aquí estás siendo honesto acerca de lo que en verdad está sucediendo; y ya solo con esto estás llevando a cabo una parte importantísima y sumamente útil en el proceso de aprender a perdonar. La siguiente lección continúa esta línea de pensamiento.”

~ Del libro “Viaje a Través del Libro de Ejercicios de UCDM” por el Dr. Kenneth Wapnick.

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