«Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero
simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará paz.» (Lección 361-365)

 

“De nuevo, las Lecciones 361 a 365 son una sola, y se centran en el Espíritu Santo. Reflejan que hemos logrado la meta del libro de ejercicios, que era aprender que tenemos una mente dividida: estábamos equivocados al elegir el ego, y corregimos ese error eligiendo al Espíritu Santo. De hecho, así es como comienza la lección.

En la Introducción al sexto repaso, Jesús nos dijo que él nos está poniendo a cargo del Espíritu Santo. Ahora «nosotros» nos ponemos bajo el cuidado del Espíritu Santo. La clara implicación es que hemos aprendido la lección de Jesús y comprendido nuestro error, sabiendo que hay un principio de corrección en nuestras mentes al cual podemos ir, y que nos traerá la paz. Por lo tanto, deshacemos el error original cuando elegimos contra el Espíritu Santo y en el instante profano le pedimos al ego que estuviera a cargo. El mundo, entonces, no es más que una proyección de ese instante profano original. Ahora felizmente cambiamos de mentalidad, contentos de haber estado equivocados y agradecidos de estar viviendo en el instante santo de perdón del Espíritu Santo.

(1:1-4) «Y si necesito una palabra de aliento, Él me la dará. Si necesito un pensamiento, Él me lo dará también. Y si lo que necesito es quietud y una mente receptiva y serena, ésos serán los regalos que de Él recibiré. Él está a cargo a petición mía.»

“Él está a cargo a petición mía” – esto es lo más importante. No es que Jesús nos da el Espíritu Santo; nosotros lo elegimos activamente. Hacer esa elección es, por lo tanto, nuestro objetivo a lo largo del día.

(1:5) «Y me oirá y contestará porque Él habla en Nombre de Dios mi Padre y de Su santo Hijo.»

Veremos este mismo pensamiento expresado en el Epílogo. Mientras creamos que somos cuerpos viviendo en el mundo, experimentaremos la presencia abstracta del Amor del Espíritu Santo como encontrándose con nosotros donde creemos que estamos. Pensaremos que Él nos está ayudando en todas las formas específicas en que experimentamos nuestra necesidad, como leemos en la clarificación de términos:

“El Espíritu Santo mora en la parte de tu mente que es parte de la Mente de Cristo. Él representa a tu Ser y a tu Creador, Quienes son uno. Habla por Dios y también por ti, ya que está unido a Ambos. Por consiguiente, Él es la prueba de que Ambos son uno solo. El Espíritu Santo parece ser una Voz, pues de esa forma es como te comunica la Palabra de Dios. Parece ser un Guía por tierras lejanas, pues ésa es la clase de ayuda que necesitas. Y parece ser también cualquier cosa que satisfaga las necesidades que creas tener. Pero Él no se engaña cuando te percibes a ti mismo atrapado por necesidades que no tienes. De ellas es de las que quiere liberarte. De ellas es de las que quiere ponerte a salvo.” (C-6.4)

Sin embargo, mientras continuamos nuestro viaje a casa, después de completar el viaje a través del libro de ejercicios, nos damos cuenta de que la ayuda no es específica en absoluto, porque la única realidad es el Amor abstracto de Dios. Es a este Amor que hacemos nuestro camino seguro con nuestro Guía, Maestro y Consolador, Cuyo Amor nos lleva a la paz de Dios y a la vida eterna.”

~ Del libro “Viaje a Través del Libro de Ejercicios de UCDM” por el Dr. Kenneth Wapnick.

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