Siempre hemos pensado, que nosotros tenemos el libre albedrío de elegir nuestro futuro. Pues bien, el Curso deja muy claro, que todo ya está escrito. El único libre albedrío del que disponemos es de elegir uno de las dos mentalidades de las que dispone la Mente. O bien la mentalidad del ego, o bien la mentalidad del Espíritu Santo.

» No hay nadie que dé ni un solo paso al alzar a lo largo del camino. Todos lo han dado ya, aunque todavía no hayan emprendido la jornada. Pues el tiempo  tan sólo da la impresión de que se mueve en una sola dirección. No hacemos sino emprender una jornada que ya terminó. No obstante, parce como si tuviera un futuro que todavía nos es desconocido. El tiempo es un truco, un juego de manos, una gigantesca ilusión en la que las figuras parecen ir y venir por arte de magia. No obstante, tras las apariencias hay un plan que no cambia. El guion ya está escrito. (Libro de Ejercicios, lección 158.3-3, 4-1:3)»

 

EL GUION- APARICIÓN

  1. El punto de partida: la mente única y la “diminuta idea”

Según la metafísica del Curso, sólo existe Dios, Su extensión —el Hijo (Cristo)— y una única Mente. No había separación. La realidad era unidad absoluta. Sin embargo, surgió lo que el Curso llama una diminuta y loca idea. No fue un acontecimiento real, sino la idea de estar separado de Dios. Esa idea no cambió la realidad, pero pareció ser tomada en serio por la mente, y así comenzó el sueño.

  1. La mente no se separa… pero cree haberse separado

La separación nunca ocurrió en la realidad; sólo pareció ocurrir en la mente. Al aceptar esa idea surge el sistema de pensamiento del ego. El ego no es una entidad ni un ser independiente, sino un sistema basado en ciertas premisas: separación, individualidad, culpa y miedo. Es simplemente una interpretación que la mente adopta al creer en la separación.

  1. La lógica interna del ego (clave absoluta)

Al aceptar el sistema del ego aparece inmediatamente una creencia central: “He atacado a Dios”. Desde esa lógica, si he atacado a Dios entonces Dios me castigará. Aquí nace la culpa primordial de pensar que he destruido el Cielo, y un terror a Dios pensando que me va a castigar y matar.  Esa culpa es tan intolerable que la mente busca desesperadamente escapar de ella, evitando mirarla directamente.

  1. El mecanismo de escape: fabricar un mundo

Para no enfrentar esa culpa, la mente identificada con el ego proyecta un mundo. Un mundo donde parece haber cuerpos separados, donde parece existir distancia entre unos y otros, y donde parece haber víctimas y culpables. Así la mente puede afirmar que la culpa está fuera de ella. Este mecanismo cumple dos funciones fundamentales:

  • Evita mirar la culpa interna
  • permite adoptar el papel de víctima

Aquí comienza el escenario que llamamos el guion.

  1. El guion: un sistema cerrado ya “filmado”

La mente identificada con el ego crea un sistema completo de experiencias. No es algo que se esté creando ahora mismo; es un sistema cerrado, comparable a una película ya terminada con todas sus variantes ya grabadas dentro de un sistema cerrado. Como  un libro cuyos finales ya están escritos o a un videojuego con todas sus rutas programadas desde el inicio. Dentro de ese sistema:

  • todas las variantes existen,

  • todos los desenlaces están incluidos,

  • todas las escenas ya están “filmadas”.

El tiempo sólo hace parecer que las estamos viviendo por primera vez.

  1. El tiempo como ilusión

Vivimos como si el pasado ya hubiera ocurrido, el presente estuviera sucediendo y el futuro aún no existiera. Sin embargo, el Curso enseña que el tiempo es una ilusión creada por la mente separada. Desde una perspectiva fuera del tiempo, todo el sueño ya está completo; no se está desarrollando ahora, simplemente es recorrido por la mente en una secuencia aparente.

  1. Por qué el guion incluye sufrimiento

La lógica del ego se basa en la idea: “Si sufro, soy inocente”. El ego cree que merece castigo y, para demostrar su inocencia, fabrica un mundo con un guion donde puede sufrir, convertirse en víctima y culpar a otros. El personaje-cuerpo que creemos ser no diseñó este sistema ni es consciente de él; es sólo un efecto dentro del sueño. La decisión original ocurrió en la mente tomadora de decisiones fuera del tiempo y espacio identificada con el ego.

  1. ¿Es esto determinismo?

Esto no significa que estemos atrapados sin libertad. No se trata de determinismo en sentido humano y total. El Curso propone algo distinto: el tiempo entero es simultáneo. No hay un futuro que se esté creando ni un pasado que haya desaparecido; todo el sistema del sueño ya está completo. Es como una película terminada en la que todas las escenas existen, aunque sólo veamos una cada vez. La libertad no está en cambiar la película, sino en elegir cómo mirarla y con que intérprete identificarnos. Ese es tu auténtico PODER aquí.

  1. Elegir el intérprete

Aquí se encuentra una clave fundamental: no eres libre para cambiar la película, pero sí eres libre para elegir el intérprete. Con el ego, todo se interpreta desde la culpa, el miedo y el ataque; con el Espíritu Santo o Jesús, todo se reinterpreta desde el perdón. La práctica no cambia los hechos del guion; cambia su significado, y ese cambio transforma completamente la experiencia.

Nosotros creemos que somos este cuerpo que vemos en el espejo cada mañana. Pero según el Curso, no somos el cuerpo.

En el sueño, somos la mente — el tomador de decisiones — que puede elegir entre el sistema de pensamiento del ego o el del Espíritu Santo o Jesús.

El cuerpo no es quien decide. El cuerpo simplemente refleja el efecto de la elección que ha hecho nuestra mente.

El Espíritu Santo o Jesús utiliza el cuerpo como un medio de comunicación dentro del mundo, porque mientras creemos estar identificados con el cuerpo, es desde ahí desde donde podemos empezar el proceso de despertar.

Por eso, cuando algo nos molesta, nos inquieta o nos altera, parece que lo experimentamos en el cuerpo — ya sea físicamente o psicológicamente. Pero en realidad, esa reacción es la señal que nos muestra qué elección ha hecho nuestra mente, que en este caso ha sido identificarse con el ego y por eso nos genera sufrimiento y conflicto.

 Esto, es  una invitación a practicar el perdón. En ese momento podemos pedir ayuda al Espíritu Santo o Jesús para elegir de nuevo.

Aunque parece que eres tú como persona o como cuerpo quien hace esta práctica, en realidad es el tomador de decisiones en tu mente ( o sea tú,  fuera del espacio tiempo) ,quien está eligiendo identificarse con la mentalidad correcta.

  1. El colapso del tiempo

Dentro del sistema del ego, el tiempo cumple varias funciones:

  • Proyectar la culpa hacia un pasado ficticio.
  • Fragmentar la experiencia de culpa en millones de pequeñas situaciones
  • postergar el castigo hacia un futuro imaginado

En lugar de sentir una culpa infinita en un solo instante, la mente la distribuye en pequeñas culpas, pequeños sufrimientos, pequeñas pérdidas y pequeñas muertes. El tiempo fragmenta lo intolerable, como si diluyera algo demasiado intenso.

Desde el ego, el tiempo perpetúa la culpa; desde el Espíritu Santo o Jesús, el tiempo se convierte en herramienta de reparación. El tiempo no fue creado para sanar, sino para ocultar, pero puede reinterpretarse.

El Curso enseña que jamás estuvimos en peligro real y que nunca podíamos perdernos eternamente, porque en el mismo instante en que pareció surgir el ego surgió también la respuesta: el Espíritu Santo o Jesús, entendido como la parte de la mente que nunca aceptó la separación.

Mientras la mente tomadora de decisiones sigue eligiendo al ego, el tiempo se utiliza para repetir la culpa y el guion se recorre lentamente. Pero cuando se elige el perdón, el propósito del tiempo cambia: deja de servir para esconder la culpa y empieza a deshacerla. Cada experiencia se convierte entonces en un aula de perdón y ocurre lo que el Curso llama el colapso del tiempo. No porque el tiempo desaparezca físicamente, sino porque ya no es necesario repetir ciertas lecciones.

» El milagro substituye a un aprendizaje que podría haber durando miles de años… El milagro acorta el tiempo al producir su colapso, eliminando de esta manera ciertos intervalos dentro del mismo.(Texto.1

Jesús y el Espíritu Santo nos llaman a que hagamos sus lecciones del perdón para poder conseguir la dicha y la felicidad que nos aseguran.

.7.II-6-7-9)»

  1. Ejemplo práctico

Imagina que el guion incluye cien escenas necesarias para sanar cierta culpa. Si eliges el ego, recorrerás todas. Si eliges el perdón profundo, muchas dejan de ser necesarias y dejan de recorrerse. Desde dentro del sueño parece que todo se acelera; desde fuera del tiempo, simplemente dejaste de prestar atención a partes innecesarias. 

«Las pruebas por las que pasas no son más que lecciones que aún no has aprendido que vuelven a presentarse de nuevo a fin de que donde antes hiciste una elección errónea, puedas ahora hacer una mejor y escaparte así del dolor que te ocasionó lo que elegiste previamente. En toda dificultad, disgusto o confusión, Cristo te llama y te dice con ternura: «Hermano mío, elige de nuevo (Texto.31.VIII.3-1:2)»

Por ejemplo, cuando en nuestra vida surge una situación o persona que nos hace sentir incómodos, tenemos dos opciones: o seguir al ego y por tanto reaccionar a esa situación o persona con enfado e ira, o bien, seguir la mentalidad del Espíritu Santo y tomarme esta situación como una lección de perdón que me ofrece el Espíritu Santo para poder sanar mi culpa inconsciente.

Si elijo al ego, proyectaré mi culpa inconsciente sobre esa persona, pero esta culpa, como vimos,  seguirá estando en mi inconsciente y en un futuro volverá a salir en cualquier otra situación (no hace falta que la situación tenga que ser exacta). Si por el contrario, ante esta situación me uno a Jesús o el Espíritu Santo y practico el perdón, esta lección ya queda perdonada, y por tanto, ya no se me presentará más en la vida esa culpabilidad sanada en cualquier otra situación futura porque ya he aprendido la lección del perdón.

  1. Cómo cambia esto la visión de la vida

Desde esta comprensión ya no estás aquí para controlar resultados, evitar experiencias o manipular el futuro. Estás aquí para elegir el intérprete. Ese es todo tu poder. O eliges al ego, o ,mediante el perdón ,eliges al Espíritu Santo o Jesús  para pedirles ayuda para ver las situaciones que te generan conflicto de otra manera.

Esta comprensión elimina una enorme carga de culpa, porque entiendes que muchas cosas no podían ser diferentes dentro del guion. El pensamiento de “qué habría pasado si…” pierde fuerza, ya que lo único que realmente puedes elegir es cómo mirar lo que ocurre.

  1. Por qué el Curso  insiste muchas veces en dar

Cuando ves a otros con la visión de Cristo, deshaces la culpa compartida y reduces la necesidad del tiempo. Dar visión equivale a acelerar el despertar, no sólo el tuyo sino el de toda la mente.