LA SALVACIÓN DEL EGO

Como bien hemos descrito en nuestra sección “La metafísica del Curso”,  el ego le dice al Hijo de Dios durmiente ,que la separación realmente ocurrió. Que ha destruido el Cielo y toda la Creación de Dios. Debido a esto, sentimos una culpabilidad imposible de imaginar por lo que creemos que hemos hecho. Nos hemos creído claramente que hemos cometido un pecado imperdonable (“Pecado original” que dice la Iglesia y error original del que habla el Curso de MIlagros).

El Ego nos dice que ahora Dios clama por venganza y si nos encuentra nos destruirá. Entonces, el Hijo de Dios durmiente pacta con el ego y crea este universo físico  para huir de la “ira “de Dios y escondernos en cuerpecitos para que no nos pueda encontrar, y a su vez,  poder proyectar la culpabilidad que sentimos en nosotros y verla en la otra persona y así liberarnos de la sensación de la culpa. (negación- represión- proyección). Este es el gran engaño del ego ya que así perpetua la separación, ya que proyectando la culpabilidad la estamos reforzando.

Pues bien, la salvación del ego se basa en el SACRIFICIO Y EL SUFRIMIENTO. Se trata de que hay que sufrir lo máximo posible , sintiéndonos victimas indefensas de este mundo hostil en el que vivimos. De todas las cosas malas que pensamos que nos pasan  culpamos a nuestro jefe, a nuestra vecina que hace ruido, a nuestra suegra, a la familia, a Dios mismo, etc etc. Nos vienen tragedias, enfermedades y nos sentimos victimas inocentes de este mundo que percibimos como la causa de nuestros males. Y resulta que todo esto que sucede, como vimos en la sección “La metafísica del curso”  es una decisión consciente tomada por la mente durmiente del hijo de Dios , para poder aplacar la culpa inmensa que siente por pensar que ha destruido el Cielo.  Piensa que Dios le encontrará y le castigará, con lo cual tiene mucho miedo y , piensa, asesorado por el ego,  que merece un castigo claro, con lo cual, cree que si tiene una dosis importante de sufrimiento, Dios le perdonará. Así funciona la dinámica del ego. Mientras creamos en esto, el mundo que veremos será de sufrimiento, miedo y culpa.

Esto, para nosotros,  como personas que estamos identificados con el cuerpo,  es una auténtica locura. Para nosotros, todo lo que nos pasa parece casual y no podemos hacer nada para evitarlo.  Pensar que todo lo que nos pasa es por una decisión de la mente dormida del Hijo de Dios, que está en lo más profundo del inconsciente y de la cual no tenemos acceso nosotros es una locura, pero el curso nos dice que es así. 

 

LA SALVACIÓN DEL ESPIRITU SANTO

SOMOS UN INOCENTE NIÑO CON UN MIEDO IRREAL. JESUS NOS GUIA PARA SUPERAR ESTO Y QUE SEAMOS FELICES.

La salvación del Espíritu santo se basa en la FELICIDAD. Nos dice que jamás pecamos contra el Cielo ni contra Dios. Nunca nos separamos de Dios ni destruimos el Cielo ni la Creación. Nos dice que Dios es puro amor y que nos espera con gran alegría y amor. Trata de enseñarnos que todo lo que estamos percibiendo no es más que un sueño, una ilusión. Un sueño en el que nos hemos creído que de verdad nos separamos de Dios y somos culpables, pero no es real esto. No tenemos que sufrir por nada, ya que somos totalmente inocentes y Dios nos ama eternamente. El sufrimiento no nos aporta nada. No tenemos que fustigarnos para que Dios nos perdone. 

Hoy trataremos de disminuir aún más su debilitado agarre, y de darnos cuenta de que el dolor no tiene objeto, ni causa, ni poder alguno con que lograr nada. No puede aportarte nada en absoluto. No te ofrece nada y no existe. Y todo lo que crees que te ofrece es tan inexistente como él. Has sido esclavo de algo que no es nada. Sé libre hoy de unirte a la feliz Voluntad de Dios. (Lección 102-2 Un curso de milagros)

Por tanto, ahí va dirigido el curso, a darnos cuenta que somos inocentes y no hay ningún sacrificio que tengamos que hacer. Pero como la creencia en la separación está tan arraigada en el inconsciente, pues para esto está el curso y la práctica. Poco a poco, con ayuda del Espíritu Santo, hay que perdonar todo, y nos daremos cuenta al final de que todo esto no es más que un sueño tonto sin consecuencias, por muchas cosas  feas que se vean en este sueño que consideramos nuestra vida, tal y como comenté en mi anterior post “El mundo es una ilusión, con lo cual no tiene consecuencias”.

Poco a poco, con la práctica, iremos eliminando esos obstáculos que hemos interpuesto al amor que somos. Iremos siendo más y más felices y transmitiremos el amor que realmente somos. Pasaremos al sueño feliz que habla el Curso, para que finalmente Dios de el último paso y nos unamos a Él  en la Unidad del Cielo eternamente en pura consciencia de  dicha y felicidad. 

 

 

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